jueves, 7 de enero de 2016

Pobre Salomón, Pobre Venezuela o el gabinete de los seis meses

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Hay un cuento libanés por el cual se les enseña a los niños que no es bueno tomar decisiones precipitadas. Es un cuento que involucra al Rey Salomón y habla de un ave muy hermosa que tenía el afamado rey, esté plumífero veía como el sabio rey llenaba su copa con una gota que parecía salir de un risco de una montaña, el ave observó que realmente era el veneno de una serpiente que se filtraba por medio de su nido en dicha montaña, por lo que se abalanzó sobre la copa y se la quebró al rey. Salomón respondió impulsivamente golpeando mortalmente al ave y una vez muerta, lo pensó, y subió por la pared; donde detectó que la razón del comportamiento del ave, era el veneno y la serpiente. La moraleja de la historia, es que Salomón se arrepintió profundamente por la decisión precipitada.
Valga el cuento para comenzar el comentario, las medidas del día de los reyes (Salomón no está ahí) pretende como hacía el difunto, robarse el show… le diría en el más puro estilo de Luis Herrera “Late you tweet, birdie”. No hay nada nuevo bajo el sol, los fascistas no tienen conocimientos teóricos básicos para enfrentar los problemas económicos y aunque creen que controlan, lo único que hacen es permitir que la mano invisible actúe. Así como los años buenos de Chávez vinieron de la bonanza petrolera, los años malos del final de Chávez y que se extienden hasta el final del gobierno de Madurín vendrán del mercado petrolero y su mano invisible, que si existe y condiciona sus consecuencias no intentadas sobre la economía venezolana.
Por eso, hay quien cree que existe manejo de la política económica. No, la economía maneja la política desde hace rato en Venezuela, y los ilusos creen que ellos la manejan cuando en la época de las vacas gordas el dinero abunda y todos meten la pata como nadie. Yo lo vi, en los años de Carlos Andrés I y se extendió hasta el último año de Luis Herrera, después comenzaron los quejidos y se creía que todo se solucionaba con un cambio de gobierno, primero a Lusinchi, luego a Carlos Andrés II y con todo y paquete, los vi meter la pata, después de la guerra del golfo, cuando los precios mejoraron. Igual pasó con Caldera y con Chávez. Todos creen que hacen política fiscal y monetaria, y el petróleo juega a la política con ellos.
¿Tendrán los ministros ojos para ver la realidad que verán? No lo sé, pero disfrutaré mucho viendo sus errores y fracasos. Hay algo que hay que tener claro, no hace falta que un ministro de economía sea un genio traído de una universidad prestigiosa, hace falta que tenga sentido común, y eso es algo que escasea en la profesión. Por ejemplo, hay quien cree que el dólar está en 6,30 y que si el gobierno dice que va a aumentar el precio de aquellos que regala está devaluando. Hay quien cree que si dolarizan pierden la autonomía. Hay quien cree que el gobierno debe subir los impuestos, para que tenga más recursos (¿para seguir robando?) como si los supiera administrar.
Eso es un error tan grande, como decir que la causa de la inflación es la especulación, o que la página de Dollartoday fija el precio del dólar. Quien afirma eso, debe devolver su título y dedicarse a otra cosa, por ejemplo a colocar sus fotos en facebook, y evitar el daño que van a provocar en las vidas de otras personas, por aceptar un cargo para el que no están preparados.  Uno debe tener sentido del ridículo o por lo menos amor propio. Eso va con todos, del presidente hacia abajo.
No creo que ningún gobierno solucione ninguna crisis. A menos que ese gobierno entienda que es un administrador, no el dueño del negocio, y que comprenda que la Asamblea es su primera instancia superior, es decir, quien lo controla y lo vigila. Eso no está así en los genes venezolanos. Además para que actúe como administrador debe ser desposeído de sus propiedades en algunos casos generadoras de ingresos (como PDVSA) y en otras de gastos (las otras empresas) porque la administración gubernamental es sin fines de lucro y se requiere que esas empresas sean productivas y produzcan impuestos para que el gobierno subsista. Por eso no me canso de decir que se debe entregar esas empresas a sus legítimos dueños, los venezolanos, y registrarlas en la Bolsa de Caracas. Nos va a salir más barato y vamos a vivir mejor todos. Se los aseguro. Eso sí, mis amigos que quieren ser ministros y directores de esas empresas no quieren por ningún concepto que eso se privatice. ¿Qué quieren? Pues seguir haciendo política y si se equivocan, decir que esas son conspiraciones del mercado que nunca es perfecto. El argumento lo conozco, no hay problema.
Eso nos lleva a un argumento recurrente en mis análisis. Alguien primero afirmará y luego preguntará: Pero es que usted es demasiado pesimista ¿entonces no tenemos solución? No soy pesimista, pero si hacemos siempre lo mismo ¿vamos a conseguir algo distinto? Ningún gobierno ha solucionado ninguna crisis. Son las personas con su trabajo las que lo solucionan. No fueron las políticas de Roosevelt las que resolvieron la crisis del 29, más bien la agravaron, pero la historia se sigue contando mal y se sigue creyendo la misma necedad.
En Venezuela siempre hemos buscado solucionar la crisis, aumentando el número de ministerios y organismos de control. Diciendo que esta vez si va a funcionar, y eso nos mete en una nueva y peor crisis, ¿no se han dado cuenta? Aquí no hacen falta más ministerios, hace falta menos. Aquí no hace falta más gobierno, hace falta menos. Pero bueno, me quedará hacer el papel de observador en este manicomio en el que cada loco hace su locura; o espera su oportunidad para cometer los mismos errores, y mientras espera, dice que él lo haría mejor. No soy pesimista, pero estoy esperando que más personas se den cuenta de lo que yo. No puedo hacer nada solo y en los manicomios, los más cuerdos parecemos más orates.
Bueno, ahí lo tienen, este es el Gabinete de los seis meses, veremos si aguantan el joropo porque en marzo se caen más los precios del petróleo. Nuestra mano invisible.

miércoles, 6 de enero de 2016

Lo único permanente es el cambio, aunque la gente no cambie


La instalación de la nueva asamblea trae nuevos ánimos y esperanzas al país. Pero el nivel de destrucción al que el Chávez y sus seguidores llevaron al país requiere un esfuerzo profundo para ejecutar cambios y llevarnos de nuevo hacia un nuevo horizonte.

Este año se cumplen 40 años de la nacionalización petrolera y aunque pareciera, las cosas no comienzan ahí. Hay un problema cuando los economistas usan la historia para explicar la realidad económica, que pueden hacer una tergiversación total de la historia, como es por ejemplo la Enfermedad Holandesa, o que pueden volverse historicistas como le ocurre a algunos que abogan por el período de López Contreras como un período señero. Respondan estas preguntas y verán que la enfermedad holandesa, no existe, ¿Holanda la sufre? ¿Cómo se curó de ella? Y con respecto a López ¿hubo modernización? ¿López era de verdad democrático y moderno? ¿fueron sus ministros realmente de avanzada? ¿o no eran solo neogomecistas que pretendieron quedarse enquistados en el poder? si alguien piensa que si, probablemente también crea que Maduro es el cambio,

Bueno, este país requiere modernidad. Lo que ocurre es que estas épocas son complejas. Modernidad no significa FMI, pero si privatización, modernidad no significa más impuestos, pero si más ahorro, y hay varios puntos que deben ser realizados para que el país de verdad se enrumbe.

1.    El ejecutivo, independientemente de quien sea, no debe ser habilitado para suplir al legislativo, incluso en un país tan caciquista como Venezuela, el legislativo debe controlar y legislar, cada poder debe hacer su papel y no meterse en el otro, las habilitaciones llevaron a este país al desastre desde Carlos Andrés Pérez y los legislativos que no hacen su papel son como el Congreso gomecista que le gustaba a los adoradores del pasado. Eso hay que quitarlo de la constitución, para que no volvamos sobre nuestros pies.
2.    El control de cambios y los otros controles deben ser eliminados de inmediato, Argentina es el ejemplo, desde que se liberó el cambio, la estabilidad se adueñó de su mercado cambiario, entonces, todos los mitos de los economistas historicistas son falsos. No hay megadevaluación, no hay fuga de capitales, ya la fuga ocurrió, ya la megadevaluación se hizo.
3.    Hay que darle salida a las empresas estatizadas y las otras empresas (incluso la petrolera) porque los gobiernos no pueden, ni deben ser empresarios. un empresario es un individuo particular, privado, si les gusta una forma de participación al estilo Noruego, o la entrega directa de las acciones a los venezolanos, cualquiera funciona, y produce varias cosas juntas, provoca el enriquecimiento de los venezolanos, la madurez porque al ser propietario debe hacerse responsable, el desarrollo del mercado de capitales, que siempre es álgido si uno quiere desarrollar el país y esto va con los empresarios. Un empresario moderno coloca su empresa en bolsa y la hace cotizar, si no, no es moderno, y quizá no es empresario.
4.    Si no hay empresas públicas, entonces el gobierno no necesita tanto dinero, ¿verdad? Entonces es tiempo de la cuarta estrategia, bajar la tasa de los impuestos. Acabar con el IVA, y reducir los impuestos directos. Si se sigue recaudando el IVA se va en contra del ingreso de las familias y si se reduce la tasa de los impuestos, eso produce la posibilidad de elevar el ahorro, un país desarrollado requiere un mercado de capitales sólido (para eso hicimos el punto 3) y una tasa de ahorros elevada (ese es este punto). Es posible que las personas dediquen sus ingresos a gastar y consumir, pero no se puede consumir todo, una disminución de la tasa de impuestos lleva a la elevación de la tasa de ahorro en el largo plazo, ese fue el resultado que vivió Venezuela en los años 60 y 70. (esto no es historicismo)

Ahora viene lo malo, no creo que eso sea posible aún. Quienes tomaron la asamblea ya están pensando en el populismo (cestatickets y otros mecanismos) y están pensando en nuevas leyes. No, hay que derogar algunas y repensar otras, para hacerlas racionales. Los abogados positivistas son un desastre, y en Venezuela abunda el positivismo jurídico. Un paréntesis el positivismo es un fenómeno intelectual ya superado, surgió a partir de intelectuales que fracasaron en su intento por ser ingenieros en el siglo XIX, si alguien sigue siendo seguidor de unos fracasados del pasado, creen que van a construir un país exitoso en el futuro. Fin del paréntesis. Este país necesita menos leyes y mas cumplimiento de las leyes racionales que existen, no en el deber ser de los positivistas, sino en el ser de la realidad, y un sistema judicial que castigue los incumplimientos, para que los venezolanos no entendamos que todo tiene remedio en la corrupción o en el amiguismo (que también es corrupción). ¿Cambiarán los políticos venezolanos? No lo se. Todavía tengo que darme cuenta que ellos entiendan que lo que hubo el 6 de Diciembre (no lo voy a llamar nunca 6D) fue un voto castigo, no un voto racional.

domingo, 20 de diciembre de 2015

2016: Un año de la marmota

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En los Estados Unidos y Canadá hay una leyenda que se llama el día de la marmota (Groundhog day), según ella, la marmota sale de su hibernación, el 2 de febrero y si no logra ver su sombra, la marmota abandona su madriguera y eso significa que el invierno acabará pronto. Si por el contrario ve su sombra, entonces regresa a su madriguera y eso significa que el invierno se extenderá por seis meses más.

En Venezuela vamos a vivir un año de la marmota. El invierno socialista está a punto de acabar, sólo falta el liderazgo que lo concluya. El socialismo comenzó a finales del gobierno del general Gómez y cada una de las medidas (algunas buenas, la mayoría malas) fueron complicando este sistema de socialismo interventor.

Acabar con 100 años de errores no es fácil y eso requiere paciencia, liderazgo y precisión. Este año también aprenderemos que el liderazgo es una condición que se produce con la interacción con la crisis. Por lo que no existe el líder antes del problema, el problema crea al líder que lo soluciona, los necios que tienen la solución anticipada, no resuelven, crean más problemas que luego otro tiene que solucionar.

Estamos en invierno en el norte y verano en el sur, por lo que el precio del petróleo debería estar subiendo y no lo hace, al contrario baja. Estamos en un invierno muy parecido al de 1982, por lo que 1983 será un año de bajos precios petroleros y lo peor es que no hay ni siquiera un presupuesto, o la asamblea hizo su trabajo en 2015. No, estaba en cacería de derechas, es decir, acusando a la oposición de lo mismo que son ellos. Quien gobierna con y como militar es conservador, por lo tanto de derecha, no importa sus políticas, porque de hecho todos dicen que Hitler y Mussolini eran de derecha y sus políticas eran socialistas. En eso todos son socialistas, sin importar si en cuestión de lateralidad son derechos o zurdos.

El petróleo en primavera podría alcanzar a $20 el barril y eso llevará al gobierno a tener que hacer algo, esa reacción es típica de la derecha, por lo que ratificará que son conservadores, aunque apliquen políticas económicas seudo marxistas. Ahí pueden ocurrir varias cosas y esos son los escenarios de la planificación.

Me perdonan que use títulos cubanos para esto, pero como todos son fascistas de izquierda (los del gobierno y algunos de la oposición), deben sentirse en su ambiente. Por cierto, no estoy optimista por el triunfo de la oposición en la asamblea, estoy optimista por el triunfo, eso significa que si se puede salir de esto por el voto. No creo que el voto deba ser universal y directo, pero me parece bueno que el gobierno pierda, teniendo todos los poderes en sus manos. No confío en la sensatez de la oposición y no estoy seguro que entiendan que ganaron para castigar al gobierno, no ganaron por ellos mismos.
Los escenarios:

1.    Habana vieja

También pueden llamar a este escenario Chávez vive, la pea sigue. Este es el peor de los escenarios, el gobierno le echa la culpa de la caída del precio del petróleo a la oposición y al imperio, y radicaliza su posición, si creían que la inflación era un problema, no conocen la Habana vieja, si creían que en 2015 hubo recesión y escasez, no conocen la Habana vieja. No quiero conocer la Habana vieja y no quiero hablar de las ruinas del pasado. Vade Retro Fidel.

2.    La bodeguita del medio

No se cumplen las previsiones de caída del precio petrolero y el gobierno tiene recursos para mantener el Statu Quo, comprando votos para gobernadores y alcaldes el año que viene, probablemente vuelven a perder, a pesar de sus esfuerzos y poco a poco van entendiendo que la única salida es el escenario 3. Pero todo depende del pragmatismo de los dirig… perdón de quienes mandan. Este escenario es una extensión de 2015.

3.    Cuba Libre

Por fin, los que tratan de dirigir sin saber como, forzados por las circunstancias entienden que la única salida es negociar una salida con los organismos internacionales, después de tanto preso afuera, deberían pensar en esto, pero la derecha es así. Ellos lo dicen porque saben como son en el fondo de sus entrañas. Raúl Castro negoció la salida de su régimen fascioizquierdista con el imperio. A los que queden en el gobierno, no les va quedar de otra.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Gane quien gane, perdemos


Estamos al borde de las elecciones del 6 de diciembre, naturalmente, todos consideran que ésta fecha es terminal. Incluso ha habido gente que cree que algo puede pasar ese día. No tiene porque ocurrir nada, de hecho lo importante es lo que puede ocurrir después.

El país está hecho un desastre, y todavía hay gente que dice que esto no es hiperinflación, porque no hemos llegado al 100%, o al 200%, o a cualquier cosa que no se puede medir con ningún índice y menos esos que produce el BCV.

Lo más preocupante es que no haya más que anuncios alocados como el de la regulación del precio de los huevos y todavía haya personas que dicen que este gobierno no hace nada. El problema es que lo hace, bueno o malo, lo hace. Por ejemplo tiene dos años tratando de hacerle caso a los economistas de la oposición que dicen que no se puede liberar el cambio hasta que no se unifique el precio. Y están consecuentemente demostrando que esa es una soberana necedad, y que la única solución es liberarlo de una buena vez.

Hay quienes creen que deben llegar a la asamblea para hacer mas leyes. Como si es que eso ha servido de algo en la historia de algún país. Queremos recordarles que la ley de transito venezolana afirma que los motorizados deben ir en medio de la vía y ellos interpretan que pueden ir en medio de las vías. La sugerencia para los que creen que la ley está en el papel es ir a convencer a los motorizados que la ley no es lo que a ellos les da la gana.

Pero es que ninguno hace una sugerencia a favor de los ciudadanos. Todos al parecer quieren llegar al gobierno para que los demás sigamos pagando la cuenta de sus errores. Por ejemplo, no hay nadie que diga nada sobre el monto de la unidad tributaria. Si sigue en ese nivel, las personas van a verse obligadas a pagar un monto por impuesto sobre la renta impresionante. Yo voy a proponer algo, las personas naturales deben pagar uno de dos, o el Impuesto al Valor Agregado o el Impuesto sobre la Renta, pero no los dos, es definitivamente injusto.

Otra cosa es el cambio, todo en este país está detenido y alocado por culpa de lo que ocurre en el mercado cambiario. No puede nadie serio proponer que el tipo de cambio no se puede liberar por falta de reservas. Eso es desconocer la teoría económica y pasarse a la acera de la superstición. Tampoco puede alguien serio decir que primero hay que unificarlo y luego liberarlo, si alguien propone eso, debería regresarse a la Universidad a estudiar Teoría de los precios, porque en eso aprendió muy poco.

Me preocupa seriamente el destino de mi país en manos de los que están y los que vendrán, los que están creen que esto es un cuartel, donde todos debemos aprender por la vía de los castigos, que quienes no tienen la razón están en lo cierto, sólo porque tienen sus charreteras llenas de baratijas, pero la alternativa de los otros, da un dolor de estómago que no provoca. ¿Alguien sabe si los ministros de economía de los países desarrollados son los mejores economistas, o son simplemente los mejores políticos?

sábado, 7 de noviembre de 2015

Laudato Si, pero Francisco No!


Yo soy educado en el catolicismo, mi padre era cristiano maronita, por tanto oriental, de una iglesia donde los curas se casaban, antes de aceptar el su afiliación al Vaticano y por tanto al Concilio de Elvira en los primeros años del siglo XX cuando Francia entró en el Líbano y acabó con la cruel hegemonía del imperio otomano. Hay personas que me han oído comentar que el catolicismo oriental comprende que la riqueza es una bendición de Dios, que incluso los sacerdotes maronitas asumen que una parte de su labor es arbitrar en los conflictos que se presentan entre los hermanos maronitas en las relaciones comerciales y las de préstamo y depósito. Porque entendemos a cabalidad que la parábola de los talentos condena al siervo haragán que enterró el talento para no arriesgarlo y su señor le dijo “ Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes.” (Mt 25: 14-30) No estamos anotando que en esa misma parábola los buenos discípulos son los que duplican el patrimonio, es decir que lo hacen rendir el 100%.
Por tanto Mateo sin ningún prejuicio Aristotélico ni Platónico, descifra la religión como se entiende en el oriente. Desde Mesopotamia el sacerdote es quien cumple la función del rey de la ciudad mesopotámica impartiendo justicia, arbitrando entre los mercaderes y su mercado se encuentra en las puertas del templo (Zigurat) por lo que la acción de Jesús cuando expulsó a los mercaderes del templo, es un evento extraño en el entendimiento oriental, si no se comprende en su esencia. En el templo oriental siempre hubo un mercado y en el templo hebreo es necesario que existan comerciantes y cambistas; los primeros proveen a los fieles judíos que vienen a hacer sacrificio y le venden palomas, corderos y otros animales, los segundos son necesarios porque los romanos estaban acostumbrados a devaluar sus monedas y éstas no tenían valor homogéneo, esa moneda era inmunda, por tanto, los sacerdotes no la querían y los cambistas estaban ahí para cambiar la moneda romana por la moneda del templo. Lo que ocurre es que estos cambistas no eran privados, eran contratados por los sacerdotes del sanedrín y perjudicaban en el cambio a los hebreos. Por eso Jesús arroja sus monedas al piso y tumba sus bancos. (Juan 2: 13-25) Eso, además, será la razón por la que el sanedrín pensará seriamente en la eliminación de Jesús.
Lo que hace Jesús no es lo que se espera de un sacerdote oriental. Pero no es tampoco una expresión de socialismo, es más bien liberal al defender los derechos del pobre hebreo que viene a hacer sus sacrificios y es perjudicado por estos cambistas que están en la puerta trabajando en un monopolio impuesto por los sacerdotes, también sería motivo de condena por nosotros si lo viviéramos en nuestra realidad.
Son múltiples los ejemplos económicos en los evangelios y de hecho uno de los mejores es la Parábola del Tesoro Escondido, donde afirma: "El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un campo.
Cuando un hombre lo descubrió, lo volvió a esconder, y lleno de
alegría fue y vendió todo lo que tenía y compró ese campo".
(Mateo 13:44-46) Uno podría preguntarse entonces, es buena acción ocultar el tesoro y comprárselo al dueño sin decirle en tu campo hay un tesoro escondido. Pues parece que esa es la imagen que ofrece el evangelio.
Además podemos traer a colación la parábola del dueño del campo que contrata a unos jornaleros (Mateo 20: 1-16) para que trabajaran en su viña y acordó con ellos un denario por el día de trabajo, y el señor al ver que era mucho el trabajo, partió al medio día de nuevo al poblado a buscar más trabajadores y les ofreció que les iba a pagar lo mismo (un denario) por medio día de trabajo. A los trabajadores inicialmente contratados, les pareció injusto y le dijeron al señor que ellos habían trabajado más y que por tanto no debían recibir lo mismo que los otros y el señor le dijo: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno? Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.” Para alguien que cree en la libertad de contratos y cree que los trabajadores deben negociar sus contratos con los empresarios esta parábola es sensacional.
El hombre es una creatura que ha sobrevivido a las peores catástrofes y que hoy se alza como baluarte de ser el mayor ejemplo de superioridad racional, pero siempre está sujeto a la acción serendipítica de la mano invisible. Porque por mucho que planifique las acciones de sus competidores modifican su decisión y lo hacen aprender a crear para sobrevivir. De hecho, hoy las ballenas han sobrevivido a la extinción gracias a la acción de Rockefeller quien consiguió sustituir el aceite de ballena por el kerosene y luego de ello, ningún ecologista ha salvado ninguna ballena, ningún ecologista ha salvado más nada que el presupuesto de sus gastos que probablemente está lleno de productos que él mismo dice a los demás que no deben consumir.
Los intelectuales que no entienden al mercado encuentran en la encíclica “Laudato Si” un paraíso donde pueden regocijarse en su profundo desconocimiento del ser humano, la civilización y el mercado. Dentro de este desconocimiento el mismo Francisco, pontifica sobre algo que no es razón de fe, por tanto incurre en una falibilidad profunda y magna. Porque su infalibilidad es en asuntos de fe y los asuntos de la economía son humanos, profundamente humanos, no metafísicos, aunque la economía tradicional está llena de dogmas de fe que no pueden de ninguna manera probarse por el intermedio de la auténtica ciencia económica que es subjetivista, es decir individual y deductiva.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Nota para entender la inflación


La inflación no es el alza de precios. A veces pasa exactamente lo contrario y por eso el índice de precios antes que ayudar, confunde a quienes lo utilizan sin tener el debido conocimiento y precaución. El fin de semana fui al mercado a comprar carne y afortunadamente pude conseguirla, al precio de Bs 1200 el Kilogramo. Recordé que cuando comenzaba esto, con la primera escasez de carne en febrero de este mismo año, ese producto se comenzó a vender en un mercado de sombra a Bs 600 el Kg. Bueno, a simple vista eso aparenta que la inflación de la carne fue en los últimos seis meses de 140%, y si la anualizamos da grima, porque la inflación sería de 476%. Así los amigos que predijeron la hiperinflación van a sentir placer, porque creen que la pegaron.
Ahora vamos a verlo de otra manera en febrero de este año el dólar negro tenía un precio de Bs 300/$ lo que significa que la carne tenía un precio de 2$ por Kilogramo y hoy el dólar anda por 700 Bs./$ lo que significa que un kilo de carne tiene un precio de $1.71/Kg., entonces en lugar de subir de precio, la carne está más barata hoy, que hace seis meses. Pero hay un problema: que a nadie le han subido el sueldo en 133.33%, o muy pocos ganan en dólares para aprovechar la situación, y lo que ocurre es que  no tenemos la capacidad para comprar la carne al nuevo precio.
Entonces la inflación no es la subida de precios, es realmente la caída del poder de compra de la moneda que se evidencia en que las personas no tienen el mismo poder de compra, sino que tienen muchísimo menos que en los períodos anteriores.
Esa caída en el poder de compra del dinero no tiene causa en ninguna especulación hecha por ningún particular, que es lo que el gobierno siempre intenta hacernos creer hablando de acaparadores y más recientemente le echa la culpa a los bachaqueros. Pues no, quien destruye la capacidad de compra del bolívar es el mismo gobierno cuando hace crecer la cantidad de billetes, y cuando decimos esto queremos aclarar que no es la liquidez, porque el gobierno ni el banco central tienen el poder de controlar la liquidez, pero eso sí, ellos pueden emitir billetes (que son la deuda del banco central) y eso es lo que ocasiona la pérdida en el poder de compra del dinero.
Por eso es que la inflación de verdad se mide en el crecimiento de la base monetaria, no por un índice de precios que se calcula con un dinero que no tiene valor estable.

viernes, 7 de agosto de 2015

¿Quién es Henrique Pérez Dupuy?

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Pues de una manera sencilla un venezolano. Un venezolano del cual todos los venezolanos debemos sentirnos orgullosos. La muestra de que de alguna manera, si es posible que los venezolanos seamos dignos de ser un ejemplo para los demás. Un joven que vivió las bondades de estudiar en el exterior y que incluso trabajó en el exterior, cuando Venezuela no ofrecía oportunidades, porque un gobierno enemigo del capital se acendró en nuestras tierras. Y cuando su familia le solicitó su concurso no dudó en volver a su patria a sacrificarse por lo que es fundamental para sentirse miembro de una nación, por la familia. De esta manera Pérez Dupuy hizo evidente que la familia es una de las cosas importantes, quizá la mayor, que determinan la vida de cualquiera de sus miembros.

Su habilidad para hacer negocios era patente, fue factor decisivo en la recuperación del Banco de Venezuela e incluso, fue representante de Venezuela en la conformación de las primeras relaciones comerciales con el Japón. Aunque el gobierno nunca le reconoció y le pagó los gastos que hizo de su propio peculio para conseguir que casi se materializara la relación con esa lejana nación. Aunque apoyó los progresos que se hicieron en los primeros años del siglo XX en Venezuela, la relación con el gobierno siempre fue complicada, quizá sin saberlo, fue comprendiendo como los individualistas son de alguna forma reacios a la burocracia y la paquidérmica estructura de los gobiernos. Así poco a poco Pérez Dupuy fue entendiendo la grandeza de ser un individuo.

De esos mismos malos ratos con el Gobierno surgió la idea del Banco Venezolano de Crédito y esta es la obra de Don Henrique. Sus conceptos del empresario se materializaron en la idea del Banco. El entendía a pie juntillas que la relación entre el empleado y el empresario no es la del conflicto y que un buen empresario es quien se preocupa por el bienestar de sus empleados y un buen empleado es quien comprende que él tiene que poner lo mejor de si, para que la empresa sea exitosa, y del éxito de la empresa surge la mejora de su situación personal. Entonces estamos ante un empresario excepcional que entendía su función en la sociedad y ahí el éxito de esta idea que hoy cumple 90 años.

Pero don Henrique se preocupó no sólo por hacer una empresa exitosa, y por tener una familia unida, se preocupó por su país, porque los políticos fuesen quizá como él en su banco, preocupados por el bienestar de todos los habitantes de la nación, y evidenció que al igual que otros empresarios, no se preocupaban por servir adecuadamente a sus consumidores y por retribuir de una manera digna a sus empleados. Nuestros políticos sólo hacían uso de la demagogia y el engaño para enriquecerse y mantener al resto de los venezolanos en la pobreza y el sometimiento servil. Don Henrique comunicaba sus consejos de una manera tan clara que resulta sorprendente que no le hicieran caso.

Su preocupación era por que comprendía que los venezolanos eran personas buenas, con un excelente potencial, pero quienes estaban llamados a liderar la sociedad no llegaban a entender cual era su verdadero papel en la organización social. La demagogia de ayer es la misma de hoy, y Venezuela clama por un grupo de políticos y de empresarios que como don Henrique, sientan las necesidades de los demás y comprenda que la familia es el origen del amor a la nación.